lunes, 21 de julio de 2025

 


 




Mariposas de letras

 

Mariposas de letras

violetas, rosadas, negras

se posan sobre el dorso blanco

de mi alma abierta

Cierro los ojos despacio

para que salga la luz

y soplo, muy fuerte...

suspiros de colores,

letras de mariposas

que vuelan alto,

y que no llegan nunca

a ningún lado

 

María Jesús

 


miércoles, 9 de julio de 2025

 





La familia Vitalín

Pintura de José Roldán, 1832

 

En aquella familia todos morían al cumplir los 45 años. Se lo tomaban bien, algo irreparable, una herencia de los genes, como la falta de inteligencia, el color de los ojos o el ejercicio de un oficio. «Gajes de estar vivos y de ser uno de la familia Vitalín», decían con cierto orgullo. Cuando se acercaba la fecha se preparaban; dejaban sus papeles listos y se despedían con cariño y resignación de sus seres queridos.

Por eso fue una sorpresa, tirando a desgracia, cuando la tía Salvadora murió con 42; A nadie se le ocurrió pensar que su madre, la abuela Paca, mujer de alma libre y de temperamento apasionado, no fue todo lo fiel esperado, a su esposo, el abuelo Antonio.

Así, la familia, igual que habían asumido el hecho de su muerte a los 45, ahora asumieron con valentía aquel velo de inseguridad que se cernió sobre sus vidas, y que ya no les dejó ni morirse en paz.

María Jesús

 


lunes, 30 de junio de 2025

 





Atrás, muy atrás

 

Atrás, muy atrás

quedan los días limpios,

frescos como la piel

de un fruto recién nacido

Atrás, muy atrás

el futuro

preñado con sus promesas

Atrás, muy atrás

 los horizontes

que imaginamos,

los infinitos caminos

que no llegamos a andar

Atrás, muy atrás

 las esperanzas vencidas,

—verde moho—

de ilusiones corrompidas

Atrás, muy atrás

el esperar lo imposible,

Atrás, muy atrás

quedó lo que fuimos

y lo que quisimos ser

María Jesús

 

 

 


viernes, 20 de junio de 2025

 




Receta para contemplar el mar

Fotografía de Sasha Martinov

 

Aunque este plato permite diversos acompañamientos, yo he elegido este, que es mi favorito.

En primer lugar, iremos al mercado a primera hora, que es cuando más frescos están los productos, y compraremos un atardecer de los largos y rosados, se ha de escoger uno con los bordes violetas (y no blancos o azules, que nos afearían el conjunto); seguidamente se lleva a casa y se pone a macerar con unos gramos de sol añejo, del de última hora. A continuación, salpimentamos con algunas estrellas de cosecha temprana, le añadimos un gajito de luna plateada y, reservamos.

Por otro lado, colamos la sal y el agua azul, verde o gris —esto a gusto del consumidor— y batimos bien, hasta que salga toda la espuma, la rizamos con un tenedor de sepia morado y la extendemos en una superficie bien amplia y rizada, previamente forrada con arena fina y dorada, si no se tiene de esta a mano, también podemos utilizar la otra más gruesa, el resultado variará poco. Echamos algunas algas finas y verdecinas, alguna concha, (pueden llevar perlas de nácar en su base, aunque nos subirá bastante el precio), y es optativo echarle también algunos puntitos dorados del color del aceite crudo. Si nos apetece, podemos decorar con algún barquito de vela blanca en lontananza, el resultado sabrá, indudablemente, mejor.

Acto seguido, colocamos todo el guiso bajo el manto del atardecer, que previamente habíamos reservado, y lo unimos, poniendo buen cuidado de que este quede arriba, bien ajustado por el lado central donde, como pincelada final, pondremos una línea de horizonte, larga y fina, de un azul cobalto, que parezca que parta en dos ambas cocciones.

Tomamos cierta distancia, y escogemos un lugar agradable, si tiene brisita sazonada mejor; extendemos una toalla, cortada en lochas gruesas y blandas, y tomamos asiento. Después, bañamos el alma y la mente de calma dulce, deshacemos las prisas y angustias en migajas bien finas, hasta hacerlas desaparecer.

Y ya estamos preparadas para saborear, un buen guiso de mar.

 

María Jesús

 

martes, 10 de junio de 2025

 




Cuando lo nuestro

 

Cuando lo nuestro

solo es lo mío

y las estrellas

son astros muertos

que mienten, lejanos,

desde el firmamento

Cuando el mar

solo lleva

agua salada

entre sus olas

y la noche

solo es ausencia

de luz solar

Cuando los sueños

son de mentira

y la esperanza

solo es un cuento

Cuando el amor

son cuatro letras

dentro de un verso

Cuando lo nuestro

solo es lo mío

María Jesús

viernes, 30 de mayo de 2025

 




El botín

 

Era la primera vez que lo hacía. Llegó jadeando, bañado en sudor y se encerró en la destartalada habitación; con manos trémulas abrió el monedero negro. Recordó como la inocente señora le había sonreído amablemente, cuando en un brusco balanceo del autobús él se agarró a su brazo.

    Rebuscó en su interior: unas monedas, una estampa de san Dimas, dos horquillas y un paquetito cuidadosamente envuelto en papel de seda de color naranja, lleno de esperanza lo desenvolvió rápidamente: «tiene toda la pinta de ser alguna joya, una medalla, tal vez un anillo...»

    La esperanza se convirtió primero en asombro y después en una carcajada resignada.

    Se encaminó a la vieja cocina. Una mujer, con delantal de cuadros y cabellos grises recogidos en un moño, zurcía unos calcetines sentada en una silla. Levantó la mirada y le sonrío con dulzura:

    ―Hola, hijo, ¿quieres un vaso de leche?

    El joven le devolvió la sonrisa.

    ―Toma, abuela, que hoy vamos a merendar a lo fino ―le dijo alargándole dos sobrecitos de té.

 

María Jesús

 

 

 

 

martes, 20 de mayo de 2025

 





Creceré

 

Creceré

como pábilo de vela

como la humilde violeta

como el arrogante pino

Creceré

como nube de verano

como la luz de una hoguera

como la sombra de un niño

Creceré

hasta llegar a tu alma

y alcanzar tu corazón

 

María Jesús