Asesinato en el RIchelieu
Reseña
Estamos ante una novela de
misterio situada en los años treinta del siglo pasado, en algún lugar del sur
de Estados Unidos. La protagonista es una vieja ―para la época, claro—
solterona, de buena posición, carácter agrio y vista de lince para controlar al
prójimo. La señora, una auténtica dama del sur, con todo lo que ello implica en
cuanto a mentalidad y trato con los subordinados y la raza negra, se hospeda en
el hotel Richelieu en régimen de huésped permanente; allí también los hay
temporales y, mira tú por donde, es uno de estos el primero en aparecer
asesinado, justamente en la habitación de Adelaide Adams, nuestra protagonista.
A partir de
aquí empiezan a desfilar unos cuantos, bastantes, personajes que nos amenizan
el relato y nos van conduciendo ahora hacia un sospechoso, ahora hacia otro.
Entre los secundarios tenemos, por ejemplo, a Sophie, la dueña del hotel y a su
joven y ladino esposo; una madre e hija, de comportamiento harto extraño; una
tía y su sobrina, esta, algo descocada; un matrimonio desgraciado y, por
supuesto, el personal del hotel, que tampoco es moco de pavo. La protagonista,
con mano firme y sin pelos en la lengua, nos va contando en primera persona lo
que allí pasa, lo que podría pasar y hasta lo que ha pasado.
He leído por
ahí que Adelaide podría ser la Marple americana, pero yo no estoy de acuerdo,
este personaje prepotente y sin nada de dulzura, no me recuerda a la querida
Jane con sus labores de dulces colores, sus tazas de té y sus copitas de jerez
vespertino; en realidad, Adelaide no resuelve ningún crimen, aunque son varios
los que aparecen en el libro; ella es más bien como el hilo conductor de los
sucesos del hotel.
En mi opinión
es una lectura recomendable para los aficionados a la literatura de misterio de
la llamada Edad de oro de los años treinta. Tiene humor, su ladito social, sus
destellos amorosos y una trama con variados giros y unos personajes creíbles y
bien moldeados.
Blackmon,
Anita, Asesinato en el Richelieu, editorial Siruela 2023. Traductor: Pablo
González Nuevo
María
Jesús






