viernes, 10 de julio de 2026

 




Mi planta de naranja lima, José Mauro de Vasconcelos

Reseña

 

Confieso que me faltan calificativos para explicar este libro, esta joya que, aunque lleva años entrando por los ojos del corazón de los lectores, hasta ahora no había llegado a mí. Si digo que es dura, durísima, y delicadamente tierna; si digo que es tristísima, hasta el punto que es aconsejable leerla en algún lugar apartado, porque por momentos, el llanto nos puede vencer, si digo que es divertida, si digo que es poética, original y clásica a un tiempo… bueno, pues aún me quedaré corta.

Desde la voz infantil de un niño de cinco años, que de mayor quiere ser poeta, y que vive en los arrabales de algún lugar del Brasil a mediados del siglo pasado, nos llega su historia y la de la gente que lo rodea. Zezé es uno de esos personajes tocados por la varita de los dioses que de tarde en tarde sonríen a los escritores, y que entra en nuestras vidas para no salir nunca más de ellas. Su vida podría parecerse a la de algunos niños dickensianos, porque la injusticia social, el dolor, la infancia dejada de la mano de Dios, es la misma en todas partes, pero, ¡Ay, todo es más dulce si lo toca el sol del sur y no la niebla del norte!, y eso, amigos, es una trampa porque parece más fácil de digerir, algo así como si la injusticia y el maltrato, se vistieran con los colores cálidos del Brasil, pero contuviera tanta dureza como cualquier otra. A veces el olor de la rosa, disimula sus espinas. Y, a veces, también, la ternura cambia vidas.

En fin, yo aconsejo su lectura encarecidamente, porque hay veces, algunas, en que la literatura es capaz de sembrar y esparcir sus historias por la superficialidad y la indiferencia de la tierra yerma de este mundo y de nuestros corazones, y hacer crecer en ellos una planta de naranja lima.

 

Vasconcelos, José Mauro. Mi planta de naranja lima. Editorial Libros del Asteroide (2011) Traductor: Carlos Manzano