Mi
planta de naranja lima, José Mauro de Vasconcelos
Reseña
Confieso que me faltan calificativos para
explicar este libro, esta joya que, aunque lleva años entrando por los ojos del
corazón de los lectores, hasta ahora no había llegado a mí. Si digo que es
dura, durísima, y delicadamente tierna; si digo que es tristísima, hasta el
punto que es aconsejable leerla en algún lugar apartado, porque por momentos,
el llanto nos puede vencer, si digo que es divertida, si digo que es poética,
original y clásica a un tiempo… bueno, pues aún me quedaré corta.
Desde la voz infantil de un
niño de cinco años, que de mayor quiere ser poeta, y que vive en los arrabales
de algún lugar del Brasil a mediados del siglo pasado, nos llega su historia y
la de la gente que lo rodea. Zezé es uno de esos personajes tocados por la
varita de los dioses que de tarde en tarde sonríen a los escritores, y que
entra en nuestras vidas para no salir nunca más de ellas. Su vida podría
parecerse a la de algunos niños dickensianos, porque la injusticia social, el
dolor, la infancia dejada de la mano de Dios, es la misma en todas partes,
pero, ¡Ay, todo es más dulce si lo toca el sol del sur y no la niebla del norte!,
y eso, amigos, es una trampa porque parece más fácil de digerir, algo así como si
la injusticia y el maltrato, se vistieran con los colores cálidos del Brasil,
pero contuviera tanta dureza como cualquier otra. A veces el olor de la rosa,
disimula sus espinas. Y, a veces, también, la ternura cambia vidas.
En fin, yo aconsejo su lectura
encarecidamente, porque hay veces, algunas, en que la literatura es capaz de
sembrar y esparcir sus historias por la superficialidad y la indiferencia de la
tierra yerma de este mundo y de nuestros corazones, y hacer crecer en ellos una
planta de naranja lima.
Vasconcelos, José Mauro. Mi planta de naranja
lima. Editorial Libros del Asteroide (2011) Traductor: Carlos Manzano

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