Las
ventanas en otoño
Las sombras parecen humanas y los humanos meras
sombras que trajinan por las casas por detrás de las ventanas.
Si te fijas puedes ver los
rituales familiares a través de la tela, más o menos transparente, de las
cortinas echadas: meriendas, juegos, charlas intrascendentes, acaso algún gesto
airado o un beso, un cuaderno de deberes extendido en una mesa, un libro dormitando
entre unas manos, una mirada al vacío, una plancha que no cesa, unos pasos
desganados, alguien que se inclina, una risa o un bostezo… pequeños retales de
vida que se observan —si te fijas— en las tardes del otoño, más allá de las
ventanas.
María Jesús

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