miércoles, 10 de junio de 2026

 





El fin del mundo

 

Aunque son muchos los que creen que no existe, están equivocados.

El fin del mundo suele llegar al menos, una o dos veces, al final de cada siglo.

Entra tan campante y se queda unos días, a mesa puesta y cama hecha.

A veces llega en invierno, con los fríos de diciembre; otras, aparece hacia junio, coincidiendo con el solsticio de verano.

La verdad es que para poco por aquí, y durante el tiempo en que está siempre encuentra excusas, que no convencen a nadie, para posponer su trabajo. «Que si no es el momento, que si ha perdido el libro de instrucciones o la hoja de ruta, que si hoy llueve y mañana hace sol...».

Muchos empiezan a sospechar que en realidad el «señor» es un vago de tomo y lomo, que no quiere doblar el espinazo y actuar de una vez por todas.

Aunque yo creo que, en el fondo de los fondos abismales, es, simplemente, un romántico indeciso al que le da pena variar el curso de la historia.

 

María Jesús

 


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