Fotografía: Guy Dwelly
Sin
venir a cuento
Aquel martes de agosto de 2022 amaneció, en la
fabril y ajetreada ciudad de Manchester, igual que los demás días del verano,
pero solo en apariencia, porque, sin venir a cuento, el tiempo había decidido caminar
hacia atrás a una velocidad de vértigo. Ya a la hora del desayuno, la cola para
calentar el agua del té en los hornillos de carbón, traspasaba los límites del
lugar; poco después, las parrillas de hierro doraban piernas de jabalíes o
espaldas de ciervos, a troche y moche; y un poco más tarde, casi a la hora del
té, de las cuevas pareadas salían vivas llamaradas de hogueras recién
encendidas.
La antigua ciudad, sin comerlo
ni beberlo, se acercaba peligrosamente al tiempo de los velociraptores.
María Jesús

No hay comentarios:
Publicar un comentario