martes, 30 de junio de 2026

 





Una mosca peculiar

 

Quizá porque vio su primera luz en un oscuro rincón de una vieja y nutrida biblioteca, la mosca era culta e inteligente, y supo aprovechar bien su limitado tiempo de vida.

En los escasos veinte días que duró su existencia, desdeñó el volar muy lejos o zascandilear de aquí para allá como sus otras congéneres y, solo se posó sobre los libros de poesía que encontró abiertos y, alguna vez, sobre el lomo dulce de un par de gatos que dormitaban por allí.

Creo que un atardecer también se paseó por los pétalos de una rosa encarnada que crecía en el jardín.

Jamás sobre un ser humano.

 

María Jesús

 


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