La cereza
La
cereza, vestida de charol verde,
nace
menuda
y redonda
en una
primavera malva
La
cereza, vestida de charol rojo,
se
despereza y crece
mecida
al sol y al aire tibio
de una
primavera lila
La
cereza, vestida de charol negro
se
balancea y cae
airosamente
y sin prisa
en el
tapete de fina hierba…
muerte
violeta,
que
solo el cerezo siente.
María
Jesús

Un poema ligero y suave a mi parecer.Un abrazo inmenso amiga querida.
ResponderEliminar¡Con olor a cerezas frescas! Un fuerte abrazo, amiga. Mil gracias
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