martes, 14 de enero de 2025

 




El barco

 

El barco extiende sus alas albas

y enfila rumbo hacia la isla lejana

—de cal y arena—

surca largas montañas

—ocre y morado—

y se desliza, ligero, por el cielo

—sendero violeta y grana—

con que se viste la tarde

vuela por los blandos mares

de añil ceniza y turquesa

se desliza sobre el verde

—acastañado del aire—

y, más tarde,

traspasa el intacto malva

de la aurora.

y arriba cierto,

salado y claro,

a la solitaria isla,

—de cal y arena—

María Jesús

 

 

 

sábado, 4 de enero de 2025

 




Receta para un día de Navidad

Fotografía: Landsmann

 

Se cogen cinco o seis villancicos y se amasan bien con un poco de musgo y un pensamiento de muérdago; seguidamente apartamos un poco de frío, si es helado mejor, y lo escarchamos con azúcar y anís. Dejamos reposar por separado, y en un molde aparte, echamos la alegría y la tristeza, un poquito de nostalgia y bastante emoción, de esa de calidad superior que guardamos para las grandes ocasiones.

Añadimos la sonrisa ilusionada de un niño y la mirada añorada de una abuela, más un retazo de zambomba y unas gotas de pandereta.

Lo confitamos todo junto y bañamos el portal, cuanto más humilde, mejor; agregamos a la masa, alguna estrella de algodón dulce, un par de pastorcillos de chocolate laminado y un buen puñado de almendras, higos, pasas y avellanas, todo bien cortadito en juliana.

Lo dejamos cocer al horno de la buena voluntad, y lo repartimos entre todos los seres de la tierra.

Según gustos, se le puede añadir unos gramitos de nieve azulona o unos gajos de sol calabaza.

Y, a disfrutar de un buen día de Navidad.

 

María Jesús

 

 

 

 

sábado, 21 de diciembre de 2024

 




7 febrero

Tocaba dentista infanto-juvenil, y Jordi doblaba turno. Muchas veces he pensado que mi marido está desaprovechado. Seguro, que si lo llevara a un casino de Las Vegas, hacía saltar la banca.

Nuestra dentista de familia, la doctora Giménez, es una mujer gordita y animosa; nos recibe siempre en su consulta como si nos hiciera pasar a la cocina de su casa a tomar un chocolate con churros, pero luego se emplea a fondo con nuestras dentaduras, con una mirada brillante en sus ojos, que ya querría para él Hanibal Lecter. Sandra tenía revisión de los bráquets; los lleva desde hace tres años, unos transparentes que costaron un ojo de la cara, pero por no causar traumas adolescentes, nos apretamos el cinturón y aquel año nos quedamos sin vacaciones. A Martí había que hacerle un empaste, y al pequeño Leo le van controlando los dientes de leche, que parece que aún no quieren moverse. Mi pequeña tropa, al grito de: «Abre grande, abre grande», ha ido pasando por la consulta, y yo, entre uno y otro, he ido parloteando con otra madre que estaba sentada en la sala de espera. Nos hemos puesto al día en cuestiones dentales de nuestros respectivos vástagos, y ambas hemos coincidido plenamente en que estos tratamientos, de cualquier tipo o duración, los debería cubrir la Seguridad social; y ya puestas, hemos coincidido en que la pasta dental, los colutorios y los kiwis, también. No recuerdo cómo hemos llegado al tema kiwis, pero lo hemos hecho. Seguramente hubiéramos llegado más allá, si la doctora Giménez no hubiera acabado con los niños. La mujer y yo nos hemos despedidos con un sentimiento de simpatía mutua, y ella me ha sonreído animosamente cuando me ha visto sacar con tristeza la visa para pagar a la recepcionista, que con una blanca sonrisa de anuncio —le deben de hacer precio especial en el tratamiento láser― me ha dado cita, con la indiferencia de las mujeres sin hijos, para dentro de un par de meses.

(…)

Diario de una mujer del extrarradio (fragmento), Pérez Barrios, María Jesús Edit. Círculo Rojo, 2024.

De venta en Amazon, Libros. CC, Buscalibre, El Corte inglés, FNAC, La Casa del libro… (Bajo demanda)

Fotografía: Laker

 

 

martes, 10 de diciembre de 2024

 




Elecciones

 

El pájaro se hizo hoja para saborear la firmeza del tronco y sentir así su pertenencia a la tierra. La hoja se volvió pájaro para volar bajo el azul del cielo y saborear la libertad de viajar sin rumbo.

El árbol estiró sus raíces bajo tierra y el cielo azul expandió sus nubes, mientras ambos sonreían escépticos y comprensivos.

 

María Jesús

 

 

sábado, 30 de noviembre de 2024

 



Diario de una mujer del extrarradio

(fragmento)

 

6 enero

No sé bien cómo se empiezan estas cosas, pero yo lo haré por el nombre. Mi nombre, heredado de mis abuelas por partida doble, es María Isabel, aunque con esa manía tan nuestra de alargar los nombres cortos y acortar los largos, todos me llaman Isa. Hoy comienzo a escribir este diario, básicamente por dos motivos:

Primero: porque me lo ha regalado mi cuñada, y yo soy persona de aprovechar las cosas.

Segundo: porque mi amiga Bea, la soltera, mi hija mayor: Sandra, y algún psicólogo de los de la tele me han dicho, ―bueno, el psicólogo no me lo ha dicho personalmente, pero yo me he dado por aludida―, que escribir en él relaja mucho, y hace que relativicemos cuando se ha tenido un mal día o incluso un día normal.

Así que allá voy.

Hoy, festividad de los santos y mágicos Reyes, hemos tenido la última reunión familiar del buen rollo navideño. Se adivina que esta vez ha tocado en casa: padres, suegra, abuela, hermanos, cuñada, sobrinos, hijos y, catatónico marido, alrededor del dulce nido navideño de los Hernán-Cestillo. En total catorce almas con sus cuerpos y todo. Faltaba mi cuñada Maite, hermana de mi marido, que andaba de viaje, la pobrecilla (no sé si entre letras se puede leer el sarcasmo) ¡Ah!, me olvidaba de escribir que al sarao también asistió Sirius, el perro de casa ―mil leches en un cuerpo―, y Barbie, la gata.

Una pensaría que teniendo tres hijos, Sandra de 14, Martí de 10 y el pequeño Leo de 6, en cuestión de mañanas de Reyes para mí todo está inventado, pero no es así. No me dejan de sorprender siempre las caritas anhelantes de los niños (y esposo), ante los regalos desordenadamente puestos bajo el árbol. Aunque ahora el único que desconoce el secreto sea el pequeño, —y quizá Sirius, que no se entera mucho—, los demás no le van a la zaga a estos a la hora de las exclamaciones y de rasgar ruidosamente los papeles de regalo.

(…)

María Jesús

miércoles, 20 de noviembre de 2024

 




Alas

Seleccionada en Microrrelatos SUR IV Premio Pablo Aranda: textos del 31 de agosto

 

Dicen que está loca, pero yo no lo creo.

A la hora del recreo siempre explica que al nacer no es una palmada en el trasero lo que nos dan, sino que nos cortan unas pequeñas alas que tenemos en la espalda. «¿Quién iba a llorar tan fuerte solo por dos cachetillas de nada?», nos pregunta desafiante.

Y yo no digo nada, y coreo las risas de las otras, intentando acallar el runrún de las dos pequeñas cicatrices casi invisibles que, debajo de mis omoplatos, se rebelan y escuecen una vez más.

 

María Jesús

 

 

 

lunes, 11 de noviembre de 2024

 




A veces, como ayer tarde

 

A veces, como ayer tarde,

la primavera renace

en pleno mes de noviembre

tiñe de color la estancia

el ocre se vuelve verde,

se hace encarnado el castaño

y el crepúsculo violeta

se convierte en azulado

A veces, como ayer tarde,

la primavera renace ...

¡Y echa flor el corazón!

María Jesús